Parodi también trabajó muy bien la madera. Prueba de ello es la figura divina del Cristo Morto […] in questa di S. Luca… (Carlo Giuseppe Ratti – Vite de’ Pittori Scultori e Architetti Genovesi- 1778).
El propio Domenico Piola exaltó la importancia de la escultura de madera del Cristo Depuesto, pintando el cuerpo y el lecho y creando, con este último toque de maestro, la última pieza de un espacio «unicum» de arquitectura, escultura y pintura.